Abr
03

Sugerencias Informativas

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…y hablando de algunos consejos prácticos:

MSc. Guido Seravalli Bravo

  

  •  En términos de selección, tal y como es conocido, es de suma importancia la adecuada escogencia de los reproductores, tanto de las hembras como de los garañones; debemos indagar sobre el origen o genealogía de cada uno de ellos (pedigrí), analizando los respectivos “linajes”. Debemos recordar que las yeguas ejercen una mayor influencia genética en cada una de sus progenies, que el padre, esto por vía del ADN Mitocondrial (efectos maternos directos e indirectos); ahora bien, el garañón tienen una mayor responsabilidad sobre el genoma de la población o hato reproductivo, debido a su factor reproductivo exponencial, máxime hoy en día con el incremento de la I.A. (inseminación artificial). De aquí se infiere la importancia de seleccionar las yeguas que se convertirán en los vientres y matrices de la raza.

 

  • Las futuras matrices de nuestra raza, deben ser seleccionadas considerando los siguientes parámetros zootécnicos: altamente femenina y de temperamento activo, buena amplitud del costillar (caja) y de la pelvis, correcto desarrollo y conformación de la vulva y ubre, además deben presentar una buena habilidad materna, la altura mínima a los 36 meses o más deberá ser de 59 pulgadas, preferiblemente un poco más. Es aconsejable hacerles anualmente un buen examen ginecológico y obviamente el de anemia infecciosa equina. Las madres tienen una fuerte influencia en las capacidades fisiológicas y maternas de sus progenies. Su mecánica debe ser lo más cercana posible a la descrita en el Patrón Racial.  
 

 

  • En los machos debemos exigirles masculinidad, buen desarrollo por día de vida, fuerte estructura ósea y muscular, deberán ser cortos de dorso-lomo y presentar costillas largas y arqueadas (profundidad toráxica), evitando el uso de garañones tubulares. Deben poseer testículos correctos, con adecuada circunferencia, consistencia y simetría para su edad, cuando sea posible deberán someterse ojala una vez al año a un examen andrológico; ojala presenten preferiblemente un temperamento activo pero no bravío. En lo referente a su mecánica de desplazamiento, debe ser lo más correcta posible, o sea con impulsión ante todo y con un correcto tiempo de suspensión, buen ritmo, excelente cadencia, marcando bien los dos tiempos diagonales típicos del trote. Dándole cierta preferencia lógicamente, a aquellos garañones que además de poseer lo anteriormente dicho se adornen con las elevaciones contundentes que a todos nos fascinan. Finalmente el sistema de aplomos debe ser lo más correcto posible.

 

  • Se aproxima en términos biológicos, la etapa de la utilización solo de reproductores Iberoamericanos, tanto en las yeguas como en los machos, esto produciría más crías, según sea el caso, con pedigríes G1, G2, G3 y G4 en lugar de los F (fundación). Esto en su momento, potencializara la fijación de las características deseables de nuestra raza en formación. Claro está con los debidos cuidados. Ya existen algunos garañones Iberoamericanos que nos están generando progenies de buena calidad; esta es una de las razones por las que hemos adoptado el eslogan… “ LA RAZA DEL NUEVO MILENIO” en lugar de …“LA RAZA DEL FUTURO”

 

  • Es muy recomendable leer detenidamente nuestro Patrón Racial, lo cual nos ayudará en la selección a la hora de tomar ciertas decisiones.
  •  No pongan a los caballos dentro de las cuadras a comer el heno o pasto en lo alto, todo lo contrario, deben pastar ojalá a nivel de piso, esto ayudara a obtener mejores cuellos y dorsos a lo largo del tiempo.
  •  Es de suma importancia suministrar los nutrientes necesarios (proteína, carbohidratos, minerales,…) a cada categoría de caballos que tengamos, por ejemplo potrillos lactantes, yeguas vacías, yeguas gestantes, potros (as) en crecimiento, garañones en reproducción, etc. 


 

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